La Columna de L’amargeitor | Todos queremos ser ese papá
Ustedes pueden decirme que qué exagerada, yo, siempre seré de la idea de que invitar personitas a tu casa (a la edad que sea y mientras sean menores de edad), implica una responsabilidad gigantesca, que no puedes depositar en otras personas

Invitar escuincles y organizar planes, es una de las actividades estándar de tener hijos y por lo general, una actividad que recae, principalmente, en las mamás.
Yo aprendí a la mala lo de preguntar los detalles completos de una invitación. Cuando la de 20 tenía seis, la invitaron por primera vez a casa de una amiga, sin mí…, fue uno de esos momentos históricos en mi vida de mamá que involucraban eso de soltar, que a las mamás nos cuesta tanto trabajo. La mamá me habló, me dijo que las recogía de la escuela y que estarían en su casa y yo dije, inocentemente, que sí a todo con el corazón chiquito, pero sabiendo que había llegado el día.
En el camino de regreso a mi casa, después de recoger a mi hija y haciéndole todas las preguntas pertinentes (e indispensables) como qué habían comido, cómo la habían pasado, qué tal la mamá y si había conocido a sus hermanos o a qué habían jugado, me entero, de que las niñas habían sido recogidas por un chofer y les había dado de comer una señora que trabajaba en esa casa, la mamá no estaba, estuvieron “solas” toda la tarde, a los 6 años.
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Microinfarto…
Ustedes pueden decirme que qué exagerada, yo, siempre seré de la idea que invitar personitas a tu casa (a la edad que sea y mientras sean menores de edad), implica una responsabilidad gigantesca, que no puedes depositar en otras personas, aunque sean de “toooda tu confiaaanza”. Desde que se caigan y rompan un brazo y tus empleados no sepan qué hacer en caso de una emergencia, hasta que tus empleados sean los perpetradores de cualquier emergencia y todas las posibilidades en medio. O, ya más grandes, dejarlos solos abriendo la posibilidad de que puedan hacer cualquier tipo de pendejadas.
Desde ese día aprendí a preguntar siempre a la mamá en cuestión “¿tú vas a estar ahí?”, antes de decir que sí. Y conforme mis hijos fueron creciendo, establecí un patrón para que tanto ellos como yo supiéramos qué hacer y a qué atenernos antes de decidir dar o pedir un permiso.
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En estos 20 años de mamá me he topado con todas las gamas de mamás: las que son como yo, las que viven en la luna, las que son unas irresponsables, la que te dice que eres una exagerada y “deberías de alivianarte”, la que es una controladora peor que tú y no se les separa, la que les organiza 34 planes, la que las deja jugar con lodo, la que no las deja hacer nada, la que te gustaría ser y la que por ningún motivo vas a dejar que se lleve a tu hijo a ninguna parte o la que nunca sabes quién es.
En cuestiones de mamás, hay de todo en la viña del Señor.
En las fiestas de secundaria, siempre hablé con la mamá a cargo para saber cómo era el plan y cómo su política de alcohol y supervisión y no, nunca me dio pena, era parte de mi responsabilidad saber a dónde voy a mandar a mi hijo y parte de la suya, saber lo que implicaba tener pubertos en su casa. Nunca voy a entender que nos de pena hacer lo que se tiene que hacer, especialmente cuando se trata de la seguridad y la salud de nuestros hijos. Es increíble que hayamos normalizado tantas cosas que están mal en la vida social de nuestras criaturas por pena a ser esa mamá.
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Amigas, ¡dense pinches cuenta!
Mis hijos aprendieron que, si querían ir, lo primero que tenían que traer, era el teléfono de esa mamá. Y sí, conforme los hijos crecen, las cosas cambian y van siendo ellos la fuente de información para dar, o no, el permiso en cuestión.
Desde luego que llega un momento en el que uno tiene que soltar, y aunque eso, en mi punto de vista nunca quiere decir dejar de preguntar los detalles del plan, es evidente que a la de 20 ya no le pido el teléfono de nadie y confío en que hemos sembrado lo necesario para que ella misma pueda discernir y elegir un plan que suena bien, a uno que tiene todas las posibilidades de acabar mal. Y aunque, técnicamente, pide permiso, ella es quién ahora toma sus decisiones.
Con el de 17, aunque me saque más de una cabeza, yo sigo operando bajo la premisa de: es menor de edad y yo sigo siendo su adulto responsable. Por eso, siempre que lo invitan a un plan de viaje de fin de semana, si quiere ir, sigue teniendo que conseguir el teléfono de esa mamá.
Me pueden decir que estoy loca, pero yo soy la mamá que, si mi hijo va a invitar a sus amigos a un viaje, le voy a mandar el WA a las otras mamás para decirles que estoy enterada del plan, que ahí voy a estar y a grosso modo, cuál es la logística del fin de semana.
Y también soy esa mamá que, si el plan es en tú casa y no me escribes, yo, te voy a preguntar. Me vuela la cabeza cuántas mamás no lo hacen, porque “es que ya van en prepa”. Y más aún, las que cuando sí se hace el grupo de WA para notificar el plan, ni una, ¡ni una!, pregunte cuál es la política del alcohol. De salidas. De quién estará a cargo. Insisto… preferimos exponerlos a un plan desastroso, antes que preguntar en ese chat si la mamá les va, o no, a dar permiso de chupar y pues #todomal.
Hace unas semanas, me agregan a un grupo de WA, es un papá y eso, solito, ya es novedad, pero este papá, además, nos vino a dar una master class de cómo se invita a un plan: se presentó, expuso el plan, nos dio la dirección de la casa y a continuación, enlistó las reglas de su casa, lo que se esperaba de nuestros hijos, los gastos a repartir y las consecuencias que habrían de no ser seguidas las reglas de SU casa.
Yo, que, insisto siempre soy la mamá que ante el silencio absoluto de las demás, hago siempre la pregunta incómoda, leí eso y me puse a aplaudir en mi cabeza. Y cuando respondí en ese chat, no sólo que mi hijo tenía permiso, sino que le agradecía y aplaudía su método, todas aplaudieron también y yo pensaba…¿y entonces? ¿Por qué no lo hacemos todas así? ¿Si a todas nos preocupa lo mismo por qué nos quedamos calladas tanto para invitar como para ser las que dan los permisos? ¿Por qué le da pena a nuestros hijos? ¿Por qué pensamos que es de mala educación? ¿Porque qué van a decir? ¿Porque nos da hueva? ¿Cómo puede ser que nos importe más no incomodar, que hacer nuestra chamba de mamás?
Y… ¡¿Cómo crees que te avientas la responsabilidad de llevarte menores de edad de fin de semana y les des alcohol porque “es que de todas maneras toman en las fiestas”?!… sí mana, pero en las fiestas sus papás sabrán qué hacer si pasa algo cuando vayan por ellos. Pero ¿qué pasa si les pasa algo EN TÚ casa?, en tú alberca, en el lago, en el antro, en el coche por estar alcoholizados. Qué pasa si tú no estás y están 25 pubertos solos en tú casa, con las hormonas a 200 y nadie que supervise nada.
“Es que mi hijo no quiere. Es que me dijo que no esté. Es que ya tienen 17”, es que, es que es que…
Dejen de poner excusas y de dejarse manipular mamás. Las reglas son las reglas y los papás somos los papás. Y si a los chamacos no les gusta, pues no hay plan. Y punto final.
El resultado de ese fin de semana en Acapulco, orquestado por este papá, fue un éxito rotundo. Se llevó a 20 escuincles que se portaron sensacional. Porque sabían qué esperar. Porque sabían qué se esperaba de ellos. Y porque sabían qué pasaba si rompían las reglas. En un rango de 17-19 años, todos se cuadraron. Porque nadie les preguntó si les parecía y simplemente supieron que en esa casa las reglas eran así y entonces todos pudieron jugar al mismo juego y pasarla bien. Incluyendo, el papá en cuestión.
Esta es la segunda vez que me toca que un papá organicé el plan (la primera, también súper valiosa, fue con EL PAPÁ DE WHATS APP), y eso solito, me parece digno de destacar: qué chingón que hayan papás empezándose a involucrar y haciendo las cosas bien, esto nos beneficia a todos, especialmente, a nuestros hijos.
Para aquell@s a quienes les cueste trabajo ser esa mamá (o papá) les voy a dejar, (con el permiso de este papá) el texto, íntegro, que nos mandó, para que sin pena le puedan copiar. Y, solo para terminar, déjenme recordarles que nunca, jamás, hay que tener miedo de ser esa mamá...o papá.
¡Hola! ¿Cómo están? Probablemente ya saben, pero va la invitación oficial para que sus hijos nos acompañen a Acapulco del martes 25 al sábado 1ro. Nos va a dar mucho gusto que nos acompañen, y aunque algunos “ya se la saben”, van los detalles. Nos vamos a quedar en el departamento de mi mamá en el Condominio XXX, piso XX, que está en XXXX al lado del XXX. Es un edificio chico que da al mar, y muy bien protegido con porteros de mucha confianza. Tiene un área común con alberca y jardín que seguro disfrutaremos casi solos por las fechas. Van a estar ahí XXX y XXX para cocinar rico y levantar la casa, pero todos tenemos que cooperar en mantener el orden en nuestros cuartos, guardar nuestra ropa, colgar la toalla mojada, etc.
Logística: (Mi hija) lo está coordinando. La idea es que viajen todos en una mini van de renta con chofer de confianza y yo en un coche siguiéndolos. En breve les confirmaremos los detalles.
Reglas:
1. Todos cooperamos en todo: subir el súper, poner la mesa o hacer quesadillas para la cena, por ejemplo.
2. Se pueden desvelar hasta la hora que quieran, pero a las 10:30 AM se sirve el desayuno y se cierra la cocina hasta la hora de la comida.
3. NADIE saldrá de noche a bares, ni al Baby, ni al Oxxo, ni a nada. NO NEGOCIABLE.
4. Pueden ir a la playa y al mar, pero en grupo y solo enfrente del edificio.
5. No está prohibido el alcohol, pero estaré muy pendiente. Ante cualquier exceso, desfiguro, o pleito, se le avisará a la mamá o papá para que pasen por él, la o los implicados o para que autoricen el regreso inmediato en autobús (hay corridas cada hora a Taxqueña).
Gracias a todas las que me han ofrecido su cooperación. Propongo que nos dividamos el transporte y las propinas a cocineras y porteros; les aviso en cuanto tengamos el cálculo final. Ya tienen mi celular, el del departamento es el : XXXX y el lobby es: XXXX. Si tienen alguna duda o sugerencia en particular, con gusto márquenme directo a la hora que quieran. Gracias de antemano por prestarnos a sus hijos. Nos vamos escribiendo por aquí. ¡Abrazo a todas y todos!
Durante la vacación en cuestión, el papá mandó aviso de salidas y llegadas de carretera y algunos reportes y fotos (no millones, no silencio absoluto) muy simpáticas de las criaturas pasándola bomba y la cuenta bancaria con la cantidad a depositar.
Y, se me reporta, que a las 10:30 AM mencionadas, el sistema para despertar a 20 adolescentes que se habían dormido a las 8:00 AM era anunciando “a desayunaaaar” afuera de los cuartos con un altavoz, lo cual, además de sacarme carcajadas, me parece que es ya, el colmo de la genialidad…
#todosqueremosseresepapá
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